China y Rusia volvieron a mostrar sintonía diplomática en medio de la crisis en Medio Oriente. Los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países hablaron por teléfono para coordinar posiciones antes de la discusión en la ONU sobre la situación en el Estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el comercio energético global.
Según informó Reuters, Wang Yi le transmitió a Lavrov que Beijing está dispuesto a seguir cooperando con Moscú en el Consejo de Seguridad para intentar bajar la tensión regional. Además, el canciller chino sostuvo que la salida de fondo para destrabar la crisis pasa por un alto el fuego y por una solución política basada en diálogo y negociación.

Del lado ruso, el mensaje fue en la misma línea. El comunicado de Moscú señaló que ambos gobiernos coincidieron en la necesidad de avanzar hacia un cese rápido de las hostilidades y en abrir una instancia político-diplomática. También remarcó coincidencias entre Rusia y China sobre la situación en Irán y sobre el tablero internacional en general.
La conversación llega justo antes de una votación clave en la ONU. La resolución promovida por Bahréin fue modificada varias veces y terminó quedando bastante más moderada que en sus borradores iniciales: tras objeciones de China, el texto ya no autoriza explícitamente el uso de la fuerza y ahora se limita a alentar mecanismos defensivos para resguardar la navegación comercial. Reuters y AP coinciden en que ese cambio buscó evitar vetos y mejorar las chances de aprobación, aunque el resultado todavía era incierto al momento de la publicación.
En los hechos, la coordinación entre Beijing y Moscú vuelve a mostrar que ambas potencias quieren pesar en una discusión sensible para la seguridad regional y para el comercio global. Con Ormuz todavía bajo fuerte presión, lo que se defina en Naciones Unidas puede impactar no solo en la diplomacia internacional, sino también en el mercado energético y en la estabilidad de toda la región.