En el mundo emprendedor hay una idea que incomoda, pero cada vez gana más lugar: no siempre el fundador es la mejor persona para seguir como CEO cuando la empresa entra en una etapa de mayor escala. Un artículo de Expansión pone el foco justamente en ese momento delicado y estratégico, en el que el emprendedor debe decidir si continúa al frente o da paso a otro perfil para conducir la siguiente fase del negocio. Según el repaso, este relevo suele aparecer cuando la startup es comprada, necesita encarar una ronda de inversión más grande o debe afrontar un salto de crecimiento e internacionalización que exige otro tipo de liderazgo. En ese debate participaron referentes del ecosistema como Enrique Linares, Carlos Blanco, Ander Michelena, Pere Vallès, Jorge Poyatos, Albert Nieto, Alejandro Artacho, Alberto Gutiérrez y Jose del Barrio, quienes coincidieron en una idea central: confundir el rol de accionista con el de CEO puede frenar el desarrollo de una compañía que ya pide una estructura más madura.

Un caso que aparece como ejemplo fuerte en la nota es el de Exoticca. Pere Vallès contó que llegó a la compañía en 2018 con dos objetivos concretos, financiación e internacionalización, y que desde entonces la startup levantó más de 120 millones de euros, con alrededor del 90% de su facturación llegando desde mercados del exterior, especialmente Estados Unidos y Canadá. En ese recorrido, el desafío no habría sido solo financiero sino también humano: convivir con la figura del fundador y encontrar el equilibrio para que cada uno aportara valor sin trabar la evolución del proyecto.