Entre 1898 y la década de 1940, La Falda fue escenario de algo extraordinario: un hotel de montaña se convirtió en uno de los destinos más exclusivos del mundo, recibiendo presidentes, científicos, artistas y realeza europea en el corazón de las sierras cordobesas.
El Hotel Edén fue construido por la familia Hössman con una visión que pocos tenían en esa época: que el Valle de Punilla podía competir con los grandes balnearios europeos. Y lo lograron.
En 1925, el propio Albert Einstein se hospedó en el Edén durante su visita a Argentina, paseando por sus jardines y admirando el paisaje serrano. Siguiendo sus pasos llegaron príncipes, diplomáticos, escritores y la alta sociedad porteña y europea.

El hotel fue pionero en poner a la región en el mapa turístico internacional. Gracias a él se tendieron vías de tren, se abrieron caminos, se construyeron comercios y cientos de familias encontraron trabajo y futuro en el turismo serrano. La Falda dejó de ser un paraje y se convirtió en ciudad.
Hoy funciona como museo. Sus paredes de piedra siguen contando la historia de cuando La Falda conectó al Valle con el mundo entero.
