Inversión argentina mira a Paraguay: del ladrillo a la hotelería, la tecnología y el interior profundo

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El vínculo económico entre Argentina y Paraguay atraviesa un momento de fuerte movimiento. Lo que antes parecía concentrado en comercio exterior y real estate, hoy empieza a abrirse hacia una agenda mucho más amplia: hotelería, turismo, logística, tecnología, servicios profesionales y nuevos polos de inversión fuera de Asunción.
Paraguay aparece cada vez más en el radar de empresarios argentinos que buscan estabilidad, menor carga regulatoria, costos competitivos y oportunidades reales de expansión regional. En ese escenario, la inversión ya no mira solamente al ladrillo tradicional: empieza a pensar en hospitalidad, estadías temporales, eventos, infraestructura y servicios de alto valor.
Uno de los datos más fuertes es el peso comercial de Argentina para Paraguay: los envíos al vecino país representan el 42% del total exportado, con energía eléctrica, soja y autopartes como protagonistas. Pero la relación ya no se explica solo por exportaciones. También crece la radicación de empresas, la búsqueda de socios locales y el desembarco de capital argentino.
La presidenta de la Cámara de Comercio Paraguayo Argentina, Josefina Otero, marcó un cambio de época: Paraguay dejó de ser un mercado observado “desde lejos” y hoy se consolida como una plaza regional de oportunidades. La estabilidad macroeconómica, la formalización empresarial y la mejora de la imagen país son parte de ese nuevo atractivo.
La mirada también se descentraliza. Si antes el foco estaba puesto casi exclusivamente en Asunción, ahora empiezan a tomar fuerza zonas como Alto Paraná e Itapúa, departamentos con movimiento económico, crecimiento territorial y oportunidades para nuevos desarrollos.
El turismo corporativo, los eventos deportivos, los congresos, los shows y el crecimiento de la actividad empresarial abren una ventana para inversiones en hoteles, servicios turísticos y proyectos vinculados a la experiencia del visitante.
También aparecen oportunidades en logística, hidrovía, corredor bioceánico, parques logísticos, construcción, alimentos, materiales y tecnología. En este último punto, Paraguay suma una ventaja clave: energía limpia y competitiva. Argentina, por su parte, aporta experiencia en software, programación, servicios profesionales y desarrollo de sistemas.
En el marco del 9 de Julio, la noticia deja una lectura regional fuerte: la independencia económica también se construye con integración, inversión inteligente y nuevas alianzas productivas.
Argentina y Paraguay ya no solo comparten frontera. Empiezan a compartir una agenda de negocios con potencial para transformar la región.
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