Axel Kicillof pidió que el Gobierno intervenga para moderar el precio de los combustibles y sostuvo que YPF debe servir para “cuidar el bolsillo de la gente”, especialmente en un contexto internacional convulsionado que impacta sobre el valor del petróleo. Durante una conferencia en la Casa de Gobierno bonaerense, el gobernador defendió el rol estatal de la petrolera y planteó que la empresa nacional puede actuar como un instrumento para ordenar los precios internos y proteger tanto a los consumidores como a la industria. El planteo fue leído por sectores oficialistas y por medios afines al Gobierno como un regreso a políticas de control que, en el pasado, derivaron en mayores subsidios, atraso tarifario y menor incentivo a la inversión. De hecho, distintos antecedentes muestran que los subsidios energéticos en Argentina pasaron de 0,5% del PBI en 2004 a un pico de 3,4% en 2014, mientras que el país perdió el autoabastecimiento en 2010 y volvió a depender de importaciones. En paralelo, el ministro Luis Caputo salió a cruzarlo y aseguró que la expropiación de YPF “ahuyentó inversiones” y retrasó el desarrollo energético, por lo que la discusión volvió a exponer dos visiones opuestas: una que entiende a YPF como escudo frente a las subas internacionales y otra que sostiene que la intervención estatal profundizó desequilibrios y frenó el crecimiento del sector.
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